Partiendo de la invitación planteada por AMVA sobre la celebración de sus 40 años, se desarrolla un Cápsula Viva, bajo el Nombre de observatorio de lo Invisible. Por lo cual planteamos un ‘Observatorio’ para estudiar el cruce de lo tecnológico, biológico y filosófico en el Valle de Aburrá (zona geográfica donde se ubica la ciudad de Medellín, Colombia) desde la aproximación sensible que nos permiten las artes. Proponemos una cápsula que, como lugar común, abra espacio al cruce de saberes y haceres representados y potenciados desde la diversidad e interrelación entre especies.
El observatorio de lo invisible busca materializar situaciones que en el día a día de la vida de un habitante del Valle de Aburrá pasan desapercibidas y que realmente afectan de manera profunda la manera en que lo habitamos o como lo habitaremos en un futuro.
Los jardines que aparecen en el Observatorio son especies nativas o aclimatadas a nuestro valle y tienen la finalidad de permitirnos recrear esos microclimas, jardines de plena exposición en el exterior y jardines de mayor temperatura y humedad en el interior.
Las paredes del observatorio cumplen con varias condiciones: la primera permitir la creación del microclima mediante el efecto invernadero, la segunda, permitir la proyección de videos generados a partir de datos entregados por el área metropolitana sobre sus dos caras de ingreso y salida y la tercera, es generar un velo exterior que no permite ver del todo su interior y al ingresar a esta por medio de la pasarela elevada se encontrará de forma paulatina un interior cargado de sensaciones, pues al tener sus interiores vidriados en espejos superpuestos la sensación de profundidad e infinito acentuada por la vegetación y la reverberación constante del sonido, generan información contrastada bajo la idea de los elementos ambientales propuestos en el observatorio.
El observatorio de lo invisible busca materializar situaciones que en el día a día de la vida de un habitante del Valle de Aburrá pasan desapercibidas y que realmente afectan de manera profunda la manera en que lo habitamos o como lo habitaremos en un futuro.
Los jardines que aparecen en el Observatorio son especies nativas o aclimatadas a nuestro valle y tienen la finalidad de permitirnos recrear esos microclimas, jardines de plena exposición en el exterior y jardines de mayor temperatura y humedad en el interior.
Las paredes del observatorio cumplen con varias condiciones: la primera permitir la creación del microclima mediante el efecto invernadero, la segunda, permitir la proyección de videos generados a partir de datos entregados por el área metropolitana sobre sus dos caras de ingreso y salida y la tercera, es generar un velo exterior que no permite ver del todo su interior y al ingresar a esta por medio de la pasarela elevada se encontrará de forma paulatina un interior cargado de sensaciones, pues al tener sus interiores vidriados en espejos superpuestos la sensación de profundidad e infinito acentuada por la vegetación y la reverberación constante del sonido, generan información contrastada bajo la idea de los elementos ambientales propuestos en el observatorio.
AÑO / ESTADO
2020 / Construcción temporal
SERVICIOS
Diseño arquitectónico
Diseño del paisaje
ÁREA
Arquitectura: 41m2
Paisaje: 64.2m2
CLIENTE
Museo de Antioquia / Área Metropolitana del Valle de Aburrá
CRÉDITOS
Construcción: Antrópica
Construcción del paisaje: Epífita
Fotógrafo: Alejandro Arango
UBICACIÓN
Medellín, Antioquia / 1495 msnm
Bosque húmedo premontano
TIPOLOGÍA
Institucional
EQUIPO DE DISEÑO
Emerson Marín Parra
Juan Pablo Martínez
Artista plástico Alejandro Duque
Equipo Museo de Antioquia
María Paulina Giraldo
Melissa Botero
Esteban Barth
Sofía Gómez








