El punto de partida para la transformación del vestíbulo y la tienda del museo consiste en establecer una nueva relación entre el museo y la ciudad, propiciando una continuidad fluida entre la Plaza Botero y el ejercicio museográfico que alberga el edificio. Esta estrategia busca eliminar barreras, favoreciendo tanto la continuidad visual como la física entre el espacio público y el interior del museo.

En este sentido, la tienda se concibe como un espacio mediador entre el ámbito interior y el espacio urbano, actuando como un umbral que articula ambas dimensiones. Asimismo, la intervención responde a las condiciones existentes del edificio, que alberga usos técnicos poco compatibles con el recorrido museográfico —como una central telefónica—, los cuales dificultan la continuidad espacial en el interior de las salas. Tanto la tienda como el vestíbulo tienen como objetivo principal clarificar y optimizar las circulaciones de acceso y salida, mejorando la relación funcional entre el museo y el exterior.

El proyecto se fundamenta en la puesta en valor del carácter patrimonial del edificio. Todos los elementos visibles en la recepción —materialidad, formas y geometrías— responden y dialogan con el lenguaje arquitectónico original del museo. Se emplea GRC (concreto reforzado con fibra de vidrio) en elementos como bancas y mostradores, reinterpretando la materialidad existente mediante la lógica del objeto vaciado y resaltando la importancia de la geometría como principio compositivo.

En cuanto a los materiales, se llevó a cabo una búsqueda rigurosa de una madera que evocara la existente en el museo, actualmente no disponible en el mercado. Se optó por una alternativa sostenible, con certificaciones y permisos adecuados, cuya tonalidad se aproxima a la original, garantizando coherencia estética y responsabilidad ambiental.

Finalmente, el color azul adquiere un papel protagónico dentro del proyecto. Se selecciona el azul cobalto por su fuerte carga simbólica e histórica en el arte, siendo un pigmento tradicionalmente valioso y ampliamente utilizado en grandes obras pictóricas. Su incorporación en la tienda establece un vínculo conceptual con la museografía y con diversas obras presentes en el museo, en las que este color tiene una presencia significativa, dotando al espacio de una narrativa cromática que enriquece la experiencia del visitante.
AÑO / ESTADO

2025 / Construido

SERVICIOS

Diseño de interiores

ÁREA
CLIENTE

Museo de Antioquia

CRÉDITOS

Fotografía: Mateo Soto
Mobiliario: Perceptual

UBICACIÓN

Medellín, Antioquia / 1.495 msnm

TIPOLOGÍA

Institucional

EQUIPO DE DISEÑO

Emerson Marín
Juan Esteban Arteaga
Yessica Ayala

PROYECTO

Vestíbulo y tienda boutique Museo de Antioquia

AÑO / ESTADO

2025 / Construido

ÁREA
CLIENTE

Museo de Antioquia

UBICACIÓN

Medellín, Antioquia / 1.495 msnm

TIPOLOGÍA

Institucional

CRÉDITOS

Fotografía: Mateo Soto
Mobiliario: Perceptual

SERVICIOS

Diseño de interiores

EQUIPO DE DISEÑO

Emerson Marín
Juan Esteban Arteaga
Yessica Ayala

El punto de partida para la transformación del vestíbulo y la tienda del museo consiste en establecer una nueva relación entre el museo y la ciudad, propiciando una continuidad fluida entre la Plaza Botero y el ejercicio museográfico que alberga el edificio. Esta estrategia busca eliminar barreras, favoreciendo tanto la continuidad visual como la física entre el espacio público y el interior del museo.

En este sentido, la tienda se concibe como un espacio mediador entre el ámbito interior y el espacio urbano, actuando como un umbral que articula ambas dimensiones. Asimismo, la intervención responde a las condiciones existentes del edificio, que alberga usos técnicos poco compatibles con el recorrido museográfico —como una central telefónica—, los cuales dificultan la continuidad espacial en el interior de las salas. Tanto la tienda como el vestíbulo tienen como objetivo principal clarificar y optimizar las circulaciones de acceso y salida, mejorando la relación funcional entre el museo y el exterior.

El proyecto se fundamenta en la puesta en valor del carácter patrimonial del edificio. Todos los elementos visibles en la recepción —materialidad, formas y geometrías— responden y dialogan con el lenguaje arquitectónico original del museo. Se emplea GRC (concreto reforzado con fibra de vidrio) en elementos como bancas y mostradores, reinterpretando la materialidad existente mediante la lógica del objeto vaciado y resaltando la importancia de la geometría como principio compositivo.

En cuanto a los materiales, se llevó a cabo una búsqueda rigurosa de una madera que evocara la existente en el museo, actualmente no disponible en el mercado. Se optó por una alternativa sostenible, con certificaciones y permisos adecuados, cuya tonalidad se aproxima a la original, garantizando coherencia estética y responsabilidad ambiental.

Finalmente, el color azul adquiere un papel protagónico dentro del proyecto. Se selecciona el azul cobalto por su fuerte carga simbólica e histórica en el arte, siendo un pigmento tradicionalmente valioso y ampliamente utilizado en grandes obras pictóricas. Su incorporación en la tienda establece un vínculo conceptual con la museografía y con diversas obras presentes en el museo, en las que este color tiene una presencia significativa, dotando al espacio de una narrativa cromática que enriquece la experiencia del visitante.